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¿Para qué necesito una página web si ya tengo redes sociales?

Hoy una clienta, ya amiga después de los muchos años que llevamos trabajando juntos y de una curiosa colaboración comercial, porque ella es clienta mía y yo y mi familia somos clientes suyos, me ha hecho una pregunta:

«¿Para qué necesito una página web si ya tengo redes sociales?»

Para explicárselo recurrí a un símil muy sencillo. Le gustó porque lo entendió a la perfección:

Una página web es el cuerpo, la entidad, la empresa.
Las redes sociales son la boca, el grito, el altavoz.

Y a partir de ahí empezó todo…

Qué ocurre si solo tienes redes sociales?

Si solo tienes redes sociales, tu mensaje puede escucharse, incluso puede llegar bastante lejos, pero falta algo fundamental: ¿quién está hablando?

Se oye el grito, pero cuesta encontrar al emisor.

Puedes publicar fotografías, ofertas, novedades o vídeos en Facebook, Instagram, LinkedIn o cualquier otra red social, pero esas plataformas son el altavoz. No son tu empresa.

Tu negocio está utilizando un espacio que pertenece a otros, sujeto a sus normas, sus algoritmos y sus cambios.

La página web, en cambio, es tu casa digital. Es donde tu empresa adquiere identidad propia.

Por eso utilizo este símil: las redes sociales pueden hacer que te escuchen, pero la WEB permite que te encuentren.

¿Y qué ocurre si solo tienes una página web?

Puedes tener una página web estupenda, explicar perfectamente quién eres, qué haces, qué vendes y cómo pueden contactar contigo.

Tienes cuerpo. Tienes identidad. Tienes empresa.

Pero si nadie sabe que estás ahí, tu mensaje es muy flojito y no te escucha nadie.

Una WEB no debería ser un escaparate perdido en una calle por la que nunca pasa nadie. Necesita movimiento, difusión, conversación y personas que lleguen hasta ella.

Ahí es donde las redes sociales cumplen su función de altavoz: llevan nuestra voz allí donde están nuestros potenciales clientes y pueden conseguir que vuelvan la mirada hacia nosotros.

Por eso, una idea conduce inevitablemente a la otra:

La WEB te da identidad. Las RR.SS. te dan el eco que necesitas.

WEB y RR.SS. tienen que hablar el mismo idioma

Tener una buena WEB y unas RR.SS. activas todavía no es suficiente. Tienen que estar sincronizadas.

No puede ir la WEB por ahí hablando en chino de lo bonito y útil que es el producto X mientras las RR.SS. están gritando en japonés que tenemos una oferta del producto Y a mitad de precio.

Tenemos cuerpo. Tenemos voz. Pero cada uno está contando una historia diferente.

Y entonces aparece la pieza que debe poner orden en todo esto:

el Marketing.

El Marketing es el idioma que lo unifica todo

El Marketing es el idioma que consigue que la WEB y las RR.SS. transmitan el mismo mensaje, al mismo público y persiguiendo el mismo objetivo.

Y cuando hablo de «idioma» no me refiero al español, al inglés, al chino o al japonés.

El idioma es la forma en la que presentamos nuestro mensaje para que nuestro potencial cliente lo comprenda, le interese y, finalmente, actúe.

Porque no comunicamos simplemente que tenemos un producto o un servicio. Comunicamos por qué puede ser interesante, útil o necesario para una determinada persona.

Pero incluso hablando el idioma correcto podemos cometer otro error:

gritar en la dirección equivocada.

No basta con gritar: hay que hacerlo en la dirección correcta

Imaginemos ahora que nuestro mensaje es un grito y que alrededor de nuestra empresa sopla el viento.

Podemos gritar contra él y gastar muchísima energía para conseguir que nuestra voz apenas llegue a unos metros.

O podemos conocer hacia dónde sopla y utilizarlo para que nuestro mensaje llegue mucho más lejos.

Ese viento es el perfil de nuestros potenciales clientes.

Saber quiénes son, qué necesitan, dónde están, qué les interesa y cómo se comportan nos permite dirigir mejor cada campaña.

No se trata simplemente de llegar a mucha gente. Se trata de llegar a la gente adecuada.

Porque 10.000 personas que no necesitan lo que ofrecemos pueden valer mucho menos que 100 que precisamente están buscando algo como lo nuestro.

El Marketing no consiste en gritar más fuerte. Consiste en saber qué decir, a quién decírselo y en qué dirección hacerlo.

Y después hay que recoger las migas de pan
Cada campaña va dejando pequeñas pistas por el camino. Migas de pan que no deberíamos desperdiciar.

Son los datos que nos permiten saber qué ha ocurrido después de lanzar nuestro mensaje: cuántas personas lo han visto, cuáles han reaccionado, cuántas han llegado hasta nuestra WEB, cuántas han preguntado y, finalmente, cuántas se han convertido en clientes.

Ahí aparecen conceptos como los reportes de campaña, el ROI (Retorno de la Inversión), nuestra base de datos de clientes o los leads, esas personas que todavía no son clientes pero han mostrado interés y podrían llegar a serlo.

También descubrimos qué mensajes funcionan mejor, qué ofertas despiertan interés, de dónde llegan nuestros clientes o qué acciones no han dado el resultado esperado.

Y esto último también es información valiosa.

Porque recoger esas migas nos permite aprender del camino recorrido para decidir mejor cuál debe ser el siguiente.

Una campaña no debería terminar cuando dejamos de publicar anuncios o contenidos. Termina cuando analizamos qué ha ocurrido y utilizamos ese conocimiento para mejorar la siguiente.

Los datos convierten la experiencia en aprendizaje.

WEB + RR.SS. + Marketing + Datos: un mismo objetivo
Al final, todo forma parte de la misma estrategia.

La WEB es el cuerpo y nos da identidad.

Las RR.SS. son la voz y nos proporcionan el altavoz.

El Marketing es el idioma y la dirección que consigue que nuestro mensaje llegue a las personas adecuadas.

Y los datos son las migas de pan que nos permiten aprender del camino recorrido.

Una pieza aislada puede funcionar. Pero cuando todas trabajan juntas, hablan el mismo idioma y persiguen el mismo objetivo, dejamos de realizar acciones sueltas y empezamos a construir una verdadera estrategia digital.

Y todo esto debería estar coordinado por profesionales capaces no solo de explicar lo que hay que hacer, sino también de demostrar que saben hacerlo.

Siempre me ha llamado la atención encontrarme con algún «experto en redes sociales» cuyo perfil de LinkedIn apenas alcanza los 200 seguidores o cuya página profesional de Facebook no llega a 500.

Evidentemente, el número de seguidores no convierte automáticamente a nadie en buen o mal profesional. Pero antes de confiar a alguien la presencia digital de mi empresa, yo miraría cómo cuida la suya.

En Globalum Marketing llevamos años trabajando precisamente para conseguir que todas esas piezas funcionen coordinadamente.

Porque tener una WEB por un lado, unas RR.SS. por otro y publicar de vez en cuando no es tener una estrategia de Marketing.

Una estrategia empieza cuando todo habla el mismo idioma, al mismo público y con el mismo objetivo.

WEB = identidad · RR.SS. = voz · MARKETING = idioma y dirección · DATOS = aprendizaje

Y cuando todo trabaja conjuntamente, dejamos de hacer ruido y empezamos a comunicar.

¿Tu empresa tiene cuerpo, voz y dirección?

Si tienes una WEB que nadie escucha, unas RR.SS. que no llevan a ninguna parte o simplemente no sabes si todas las piezas de tu estrategia digital están trabajando juntas, hablemos.

Cuéntame por WhatsApp qué tienes ahora mismo y qué quieres conseguir. Le echamos un vistazo y vemos cuál puede ser el siguiente paso.

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